Las Heliconias, poesía del bosque
Todas las platanillas pertenecen al género Heliconia y conforman la familia de las Heliconiáceas. Su nombre proviene del monte Helicón (Elikon), ubicado en Grecia, cerca al golfo de Corinto, sitio supuesto de la inspiración poética. En ese monte, según la Mitología, moraban las Musas, que protegían las artes, las ciencias y las letras.
A pesar del origen europeo de su nombre, todas las Heliconias provienen de América. Las heliconiáceas tienen cierta similitud con las musáceas (plátanos y bananos), originarias de Asia y África. De las Heliconias existen aproximadamente 250 especies, de las cuales 120 tienen distribución original en Colombia, lo que nos convierte en el primer país del mundo en diversidad de estas hermosas plantas, que tienen además un enorme potencial ornamental y comercial. Bajo la tutoría científica del botánico Gustavo Morales, el Jardín posee 71 especies, por lo que es ya la colección documentada de heliconias más importante del país.
Las Heliconias constituyen uno de los elementos más característicos de los bosques tropicales del nuevo mundo. Son hierbas enormes cuyo verdadero tallo es un rizoma subterráneo; en tanto que el tallo aparente está conformado por las vainas de las hojas. Tienen unas grandes y vistosas brácteas o estípulas, dentro de las cuales tienen unas pequeñas flores que son polinizadas por los colibríes. A veces son péndulas y a veces son erectas; y tenemos una rastrera.
Pero sobre todo, las Heliconias, como su nombre lo evoca, hacen parte de la poesía del bosque.